Campaña Libertadora de Nueva Granada
La Campaña Libertadora de Nueva
Granada fue una campaña militar emprendida
por Simón
Bolívar a principios de 1819 para
liberar la Nueva Granada (actual Colombia) del
dominio español. La campaña
buscaba cumplir con lo decretado en el Congreso de Angostura, en el cual
se decidió la creación de la República de Colombia, estado que
comprendería las antiguas colonias españolas de la Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Real Audiencia de Quito,
territorios que para entonces, con excepción del sur y oriente de Venezuela, se
hallaban en poder de los españoles. Bolívar decidió que tras la retirada de Pablo Morillo de la campaña de Apure a sus cuarteles de invierno
en Calabozo, que era el momento oportuno
para efectuar la planeada liberación de Nueva Granada. La campaña tuvo una
duración de 77 días, desde el 23 de mayo de 1819 cuando
Bolívar expuso el plan en la aldea de los Setenta ante los jefes del ejército
patriota, hasta el 10 de
agosto del mismo año, cuando Bolívar entra sin resistencia a Santafé de Bogotá, la capital
de la Nueva Granada.
Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra (tratado de
Trujillo).
El Tratado de Armisticio y Regularización
de la Guerra fueron dos acuerdos firmados entre la Gran Colombia y el Reino de España el 25 y el 26 de noviembre de 1820 en el
pueblo de Santa Ana de Trujillo, Venezuela. Mediante
estos tratados quedaba oficialmente derogada la guerra a muerte, se
acordaba una tregua de seis meses además de constituir de facto un reconocimiento del estado colombiano por España.
El Capitán
General Pablo
Morillo recibe instrucciones el 6 de junio de 1820 desde España para que
arbitre con Simón
Bolívar un cese a las hostilidades. Morillo informa a Bolívar sobre el cese al
fuego unilateral del ejército español y la invitación para negociar un acuerdo
de regularización de la guerra. Los plenipotenciarios de ambos bandos se
entrevistan y el 25 de
noviembre hacen lo mismo Bolívar y Morillo.
El mismo día se firma el Armisticio entre la República de la Gran
Colombia y España el cual suspendía todas las operaciones militares en mar y
tierra en Venezuela y confinaba
a los ejércitos de ambos bandos a las posiciones que sostenían el día de la
firma según lo cual la línea de demarcación territorial sería la siguiente:
El río Unare, remontándolo desde su embocadura al mar hasta donde recibe
el Guanape; las corrientes de éste subiendo hasta su origen; de aquí una línea
hasta el nacimiento del Manapire; las corrientes de éste hasta el Orinoco; la
ribera izquierda de éste hasta la confluencia del Apure; éste hasta donde
recibe al Santo Domingo; las aguas de éste hasta la ciudad de Barinas, de donde
se tirará una línea recta hasta Boconó de Trujillo; y de aquí la línea natural
de demarcación que divide la Provincia de Caracas del Departamento de Trujillo
El Tratado de Regularización de la Guerra fue firmado por los plenipotenciarios
el 26 de
noviembre. Mediante este acuerdo ambos bandos se comprometían a hacer la guerra "como lo hacen los pueblos
civilizados", acordando el respeto a los no combatientes, el canje de
prisioneros y a acabar definitivamente con las viejas prácticas de la guerra a muerte. Este
representa el principal antecedente del Derecho Internacional Humanitario actual.
Morillo y Bolívar se entrevistaron personalmente el 27 de noviembre
celebrándose el célebre abrazo de Santa Ana. Ese mismo día fueron firmados
ambos tratados por los jefes de ambos bandos.
El armisticio se rompió antes de lo pactado. El 28 de enero de 1821 se produjo
un pronunciamiento en la ciudad de Maracaibo, que había
permanecido realista casi desde el principio de la independencia, en el cual
declaraba a la provincia de Maracaibo unida a la Gran Colombia. El general
venezolano Rafael
Urdaneta ocupó rápidamente la ciudad con varios batallones ligeros. Miguel de la Torre protestó la
medida como una violación del tratado y Bolívar a su vez argumentó su
legalidad. Al no llegar a un acuerdo sobre Maracaibo ambos bandos acordaron el
reinicio de las hostilidades el 28 de abril. Sin
embargo, a partir de aquí, el resto de los enfrentamientos violentos hasta el
final del conflicto de la independencia, tanto en Venezuela como en el resto de
Sudamérica, estarían regulados por el Tratado de Regularización de la Guerra.
Campaña de Carabobo
Al expirar el Tratado de
Armisticio y Regularización de la Guerra armisticio el 28 de abril de 1821,
ambos bandos comenzaron una movilización de sus fuerzas. Los leales poseían un
despliegue que hacía favorable un combate en delta, venciendo a las divisiones rebeldes una a la vez.11 Los rebeldes, en cambio, necesitaban
concentrar sus tropas para poder obtener una sola batalla decisiva.
El general republicano Mariano Montilla
al mando de tres mil hombres puso bajo asedio Cartagena de Indias
entre el 14 de
julio de 1820
y el 10 de
octubre de 1821
(durante la vigencia del armisticio hubo un alto al fuego) y ocupo Riohacha y Maracaibo (lo que llevo al fin de la tregua).5 6 Bolívar en persona comandaba 5.000
soldados acantonados en Barinas y Páez marchaba hacia él con 4.000 refuerzos.
Bermúdez por su parte avanzaba hacia Caracas con dos mil tropas desde el
Oriente. Por último, el ejército granadino se encargaba de las operaciones en
el valle del Magdalena.5 La Torre en cambio disponía de 9.000
soldados distribuidos a lo largo de toda la costa caribeña venezolana y
neogranadina en distintas guarniciones pero con sus comunicaciones
interrumpidas desde la revolución en Maracaibo que llevo a que dicha ciudad
pasara a poder rebelde.5 Más de dos años antes (1818) sus
fuerzas eran de 18.000 combatientes, pero a causa de las continuas derrotas
ante los independentistas habían descendido a la mitad.7 8 Bolívar y sus ejércitos totabilizaban
en cambio 20.000 hombres9 frente a los cerca de ocho mil que
eran pocos años antes.10
La concentración rebelde se
realizó en la ciudad de San Carlos,
donde acudieron los ejércitos de Bolívar, parte del de Páez y la división del Rafael Urdaneta.5 En total más de 6.000 hombres. La
Torre tenía por su parte 5.000.5 El ejército de Oriente, dirigido por José Francisco Bermúdez realizó una maniobra de distracción avanzando sobre Caracas, La Guaira y los Valles de Aragua que obligó a La Torre a enviar unos
dos batallones de infantería y escuadrón de caballería a Barquisimeto en su contra para recobrar las
posiciones y asegurar su retaguardia.5 El ejército rebelde avanzó de San
Carlos a Tinaco cubierto por la avanzada del coronel José Laurencio Silva,
que tomó las posiciones leales en Tinaquillo. El 20 atraviesa el ejército rebelde
el río Tinaco
y el 23 Bolívar pasa revista a sus fuerzas en la sabana de Taguanes.
La
Liberación del sur
Todo un Continente. El pacto colonial entre España y sus posesiones americanas estaba prácticamente agotado, situación que se inserta en la transición de un modelo mercantilista a una nueva forma de producción capitalista, industrial y liberal. La independencia de Estados Unidos representó un primer golpe al colonialismo americano, al cual se sumaba la divulgación de las ideas sobre los derechos naturales y sociales del hombre y su carácter ciudadano, provenientes de París y Filadelfia. Estas ideas no sólo se expandían entre la élite criolla y los grupos ilustrados de las sociedades coloniales, sino que eran transmitidas por diversas vías al pueblo, todos ellos tenían conciencia política sobre los cambios que se estaban gestando en todo el continente, razones suficientes para una transformación en el estatuto colonial hacia finales del siglo XVIII. Por otra parte, la independencia de Haití, en 1804, influenció de manera decisiva los acontecimientos en América del Sur, sentando las bases para un movimiento autonomista en todo el continente. La dialéctica existente en el interior de la sociedad colonial entre propietarios y comerciantes criollos, la difusión de las ideas liberales y el cautiverio de Fernando VII en manos de Napoleón, aunado a todos los movimientos insurgentes, conspiraciones autonomistas e intentos de rebelión de indígenas y esclavizados, que tanto en Venezuela, Nueva Granada, Perú, Quito y Montevideo, se sucedían en las últimas décadas del siglo XVIII y comienzos del XIX, prepararon el escenario para la liberación del sur.
Todo un Continente. El pacto colonial entre España y sus posesiones americanas estaba prácticamente agotado, situación que se inserta en la transición de un modelo mercantilista a una nueva forma de producción capitalista, industrial y liberal. La independencia de Estados Unidos representó un primer golpe al colonialismo americano, al cual se sumaba la divulgación de las ideas sobre los derechos naturales y sociales del hombre y su carácter ciudadano, provenientes de París y Filadelfia. Estas ideas no sólo se expandían entre la élite criolla y los grupos ilustrados de las sociedades coloniales, sino que eran transmitidas por diversas vías al pueblo, todos ellos tenían conciencia política sobre los cambios que se estaban gestando en todo el continente, razones suficientes para una transformación en el estatuto colonial hacia finales del siglo XVIII. Por otra parte, la independencia de Haití, en 1804, influenció de manera decisiva los acontecimientos en América del Sur, sentando las bases para un movimiento autonomista en todo el continente. La dialéctica existente en el interior de la sociedad colonial entre propietarios y comerciantes criollos, la difusión de las ideas liberales y el cautiverio de Fernando VII en manos de Napoleón, aunado a todos los movimientos insurgentes, conspiraciones autonomistas e intentos de rebelión de indígenas y esclavizados, que tanto en Venezuela, Nueva Granada, Perú, Quito y Montevideo, se sucedían en las últimas décadas del siglo XVIII y comienzos del XIX, prepararon el escenario para la liberación del sur.
Entrevista entre Bolívar Y San Martín
El 26 de julio de
1822 se reunieron en Guayaquil los libertadores Simón
Bolívar y José de San Martín. La reunión tenía como meta definir el futuro
geopolítica de la región y particularmente el de la ciudad de Guayaquil.
Bolívar, más astuto, que San Martín se adelantó en su llegada, apoyándose
en un fuerte contingente militar y a pesar de que el pueblo guayaquileño
se pronunciaba por su independencia total se proclamó,
"manumilitari", jefe supremo, sin respetar la voluntad ciudadana,
ordenando la inmediata anexión a Colombia.
De ese modo aún cuando San Martín era partidario de la libre determinación de los pueblos, reconoció y aceptó a Bolívar "que nada tenía que decirle sobre los negocios de Guayaquil en los que no tenía que mezclarse".
El 26 y 27 de julio Bolívar y San Martín trataron importantes asuntos relacionados con la independencia americana, principalmente, la emancipación del Perú y su nueva forma de gobierno.
La noche de! 27 Bolívar agasajó a San Martín con un gran banquete del cual se retiraron discretamente los libertadores dirigiéndose hacia el muelle lugar donde se embarcó San Martín hacia el Perú.
De ese modo aún cuando San Martín era partidario de la libre determinación de los pueblos, reconoció y aceptó a Bolívar "que nada tenía que decirle sobre los negocios de Guayaquil en los que no tenía que mezclarse".
El 26 y 27 de julio Bolívar y San Martín trataron importantes asuntos relacionados con la independencia americana, principalmente, la emancipación del Perú y su nueva forma de gobierno.
La noche de! 27 Bolívar agasajó a San Martín con un gran banquete del cual se retiraron discretamente los libertadores dirigiéndose hacia el muelle lugar donde se embarcó San Martín hacia el Perú.
Batalla de Ayacucho
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de
las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826)
y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del
sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho,26 Perú, el 9 de diciembre de 1824.
La victoria de los
independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista
más importante que seguía en pie, sellando la independencia del Perú con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú.
No obstante, España no renunció formalmente a la
soberanía de sus posesiones continentales americanas hasta 1836.
El tratado de paz, amistad y reconocimiento con el Perú fue firmado el 14 de agosto de 1879
en París.
Creación de Bolivia
Fue Antonio José de Sucre, el mariscal de
Ayacucho, quien desempeñaría un papel muy destacado en la creación de la
República de Bolivia. A la postre de aquellas grandes batallas, Bolívar, tenía
destinada una nueva misión para su lugarteniente: abatir el último bastión de
resistencia española en el Alto Perú encabezado por Pedro Antonio de Olañeta.
El Mariscal recibió la orden y marchó desde el Cusco con dirección al río
Desaguadero, travesía en la que tuvo oportunidad de entrevistarse con Casimiro
Olañeta, sobrino del General realista en resistencia contra los patriotas. Este
último lo persuadió de convocar a una asamblea de representantes, con el
objetivo de definir el destino de Charcas.
Finalmente el 9 de febrero, desde La Paz, el mariscal Sucre expidió un decreto de convocatoria a una Asamblea de diputados, o deliberantes, cuyo objetivo era el de definir la suerte del Alto Perú. Ese criterio no contó en un primer momento con la aprobación de Simón Bolívar, posición que cambió poco tiempo después. La Asamblea Deliberante se instaló el 10 de julio en la ciudad de La Plata (hoy Sucre), en el Salón de la Universidad Mayor y Pontificia de San Francisco Xavier, donde se redactó el acta de independencia del Alto Perú que sería aprobada el 6 de agosto de 1825, por los 48 representantes asistentes que terminaron de sesionar el 3 de octubre, no sin antes convocar a una Asamblea Constituyente para la elaboración de la primera Carta Magna de la naciente República. Las deliberaciones se instauraron el 25 de mayo de 1826, y el 19 de noviembre del mismo año, el mariscal Antonio José de Sucre la firmó dándola por sancionada.
La primera Constitución del país fue redactada sobre la base del contenido propuesto por Simón Bolívar; se estableció el sistema republicano como forma de gobierno, se otorgó al nuevo Estado independiente el nombre de Bolívar, y se estableció su capital en la ciudad de La Plata bajo el nombre de Sucre, uno y otro en honor de los libertadores militares venezolanos. Se adoptó el nombre de Bolivia a sugerencia del sacerdote Manuel Martín de la Cruz, diputado por Potosí.
En el texto de esa primera Constitución se puede encontrar premisas que, en muchos casos, son de continuidad y, en otros, de cambios en los ámbitos social, político y económico. Hoy es de entendimiento general que las constituciones son pactos sociales resultantes del consenso de todos los sectores de una sociedad, pero la forma en que fue aprobada la Constitución de 1826 no tuvo la misma característica. La representación estuvo conformada, en su mayoría, por grupos anteriormente marginados de las esferas del poder político y con fuerte presencia económica. Los criollos habían decidido encaramarse en el poder.
La Constitución primigenia, que pudo haber sido un genuino pacto social, en esencia no lo fue, y tampoco dio curso a una escisión definitiva con el pasado, puesto que quedaron algunos resabios negativos de carácter social, principalmente en desmedro de ciertos segmentos de la sociedad, y para otros elevaron los privilegios. Basada en principios liberales, anuló el reconocimiento de los fueros especiales de las autoridades indígenas (caciques), y si bien los originarios fueron incorporados en calidad de bolivianos, no se les otorgó el estatus de ciudadanos de la nación toda vez que debían permanecer, según se sostenía, bajo la tutela de los otros sectores, so pretexto de que carecían de experiencia política. En el marco de esos criterios, los indígenas originarios mantuvieron su desventaja frente a la ley, y principalmente respecto de los criollos. A pesar de eso, hubo también algunos avances: se abolió el tributo indígena (al menos durante un tiempo), se prohibió la prestación de servicios en contra de la voluntad y se creó escuelas en las provincias.
La continuidad de los conflictos internos no sólo empañó el nacimiento de la nación boliviana, sino que debilitó su formación como unidad política, con relación al concierto de las otras nuevas naciones, al heredar los prejuicios coloniales fuertemente arraigados en la mentalidad de sus habitantes. Cabe destacar, asimismo, en descargo de la sociedad boliviana de aquel tiempo, que también jugaron intereses externos para impedir que Bolivia llegara a ser un Estado fuerte.
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